Casos de adopción de Bitcoin

Como ya sabrán, desde hace un par de semanas el gobierno chino ha decidido reforzar sus medidas para combatir el uso de criptomonedas en el país. Hasta mediados de junio, se estimaba que la mayoría de las actividades de minería de Bitcoin alrededor del mundo se concentraban en China. 

Entonces, el gobierno decidió expulsar a todos los mineros de esta criptomoneda argumentando que ellos eran responsables de que el país no estuviera alcanzando sus metas de reducción de Co2. Este argumento es debatible, pero el trasfondo es que esta acción no es la única que el gobierno chino ha realizado para frenar la adopción del crypto entre sus ciudadanos y poder seguir controlando el tránsito de capitales en su país. 

Considerando lo que Bitcoin y la tecnología detrás de ella puede llegar a representar a nivel individual –la eliminación de intermediarios y el fortalecimiento de un medio de intercambio económico, para empezar–, no sorprende lo que está haciendo un gobierno autoritario como el chino para evitar su adopción masiva. 

Esto ha provocado algunas reacciones alrededor del mundo, especialmente en Occidente, que pueden terminar beneficiándose directamente aquí en el continente Americano. En específico, hay varios líderes que están tomando la valiente e inteligente decisión de confiar en el Bitcoin e irse por un camino totalmente opuesto al que ha decidido China. 

Les platico de tres casos muy puntuales, dos de ellos en Estados Unidos y uno en Centroamérica. Hay que aclarar que aunque muchos lugares en Latinoamérica (especialmente Argentina y Venezuela), están convirtiéndose en epicentros de uso de esta criptomoneda, a nivel gubernamental todavía no se toman las decisiones necesarias para facilitar su adopción –cosa que sí ha pasado en los ejemplos seleccionados. 

Empecemos con el que más directamente ha vivido las consecuencias de lo que ocurrió en China: el estado de Texas. 

El principal activo que determina el margen de ganancia de las minas de Bitcoin es la electricidad. Por eso, requieren operar en lugares donde el costo de la electricidad sea bajo. Uno de esos lugares es Texas, pues tiene algunos de los costos más bajos de electricidad (el 20% de ella proviene de fuentes de energía eólica) en EE.UU. y flexibilidad para que cada usuario elija a su proveedor de energía. 

Además, el gobernador Gregg Abbott es abiertamente pro crypto. Al mismo tiempo en que China sacó a sus mineros, Abbott firmó una ley para enmendar un código comercial del estado para que en él se incluyera al blockchain y los activos digitales. La enmienda define formalmente las divisas virtuales y ofrece un entorno legal amigable para la inversión crypto. “Blockchain es una industria próspera y Texas debe estar involucrado”, dijo el gobernador en Twitter.

Otro de los estados en EE.UU. que le ha dado la bienvenida al crypto es Florida, específicamente la ciudad de Miami. Desde que inició su mandato en 2017, Francis Suarez, el alcalde de la ciudad, ha creado una campaña para atraer a inversionistas crypto entusiastas que de por sí visitan Miami para la conferencia de Bitcoin cada año. Uno de los esfuerzos que Suarez ha realizado es abrir la posibilidad de que los empleados municipales puedan recibir sus sueldos en Bitcoin y que la ciudad recaude impuestos también en esta criptomoneda. 

Apenas hace un par de días, Miami también anunció la creación de MiamiCoin, un token programable que tiene el propósito de crear un fondo para financiar servicios públicos en la ciudad. Es decir, el 30% del rendimiento de estas monedas se reservan en un wallet del gobierno local –algo verdaderamente innovador, pues es una nueva manera en que los ciudadanos pueden participar en la vida pública de su cuidad–.

Por último, pero por supuesto no menos importante, está el caso de El Salvador. En la conferencia de Bitcoin de este año, que por cierto ocurrió en Miami, el presidente de ese país, Nayib Bukele anunció famosamente que su país sería el primero en el mundo en adoptar al Bitcoin como moneda de curso legal. 

La principal implicación de este decreto presidencial es que todos los comercios con capacidad de hacerlo estarían obligados a recibir Bitcoin como medio de pago. También influye mucho la cantidad de remesas que recibe este país centroamericano, pues mediante el uso de Bitcoin podrían reducir las comisiones tradicionales y lograr que más dinero entre y se quede en el país. 

También promovió la generación de electricidad con energía geotérmica –El Salvador tiene varios volcanes activos que podrían proveerla– para atraer a más mineros y crear un ecosistema crypto líder en la región. 

Desde el anuncio a principios de junio (como verán, todo ha ocurrido más o menos en el mismo marco de tiempo), han salido muchos escépticos de la iniciativa, incluyendo instituciones tradicionalmente intermediarias, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Pero no queda duda que el experimento de Bukele puede representar el futuro de la libertad financiera para una región que tiene una gran brecha de inclusión financiera. 

A veces las cosas tienen que ser creídas para ser vistas. El futuro está más cerca de lo que creemos.