Lecciones de grandes inversionistas, Vol. X: Allan Cassis

Si invertir individualmente requiere de mucha paciencia y autocontrol, los investment managers especializados en crypto necesitan estas dos cualidades en cantidades industriales. 

La volatilidad de las criptomonedas, que es parte de su naturaleza dado lo temprano que es aún el sector, puede exasperar hasta la persona más paciente y hacer que los inversionistas más experimentados terminen actuando con base en sus emociones: entusiasmo para comprar si hay un incremento en precios, miedo vendiendo si éstos bajan demasiado rápido. 

Por eso el caso de Allan Cassis, socio fundador en Lvna Capital, puede tomarse como fuente de aprendizaje e inspiración al invertir en crypto. Lvna (que viene de la palabra ‘luna’, por el significado personal que tiene este satélite natural para Allan y su familia) es un gestor de inversiones enfocado en activos digitales, con especial énfasis en proyectos de infraestructura y DeFi sobre blockchain. 

Después de varios meses de análisis y diseño de la estrategia, Lvna nació en diciembre de 2017, semanas antes de que el precio del Bitcoin tocará su máximo histórico hasta entonces. Sin embargo, la vocación de Allan por el mundo crypto viene desde muchos años atrás. 

Tras graduarse en matemáticas aplicadas y economía, Allan trabajó en Alfaro, Dávila & Ríos (hoy Alfaro, Dávila & Scherer), una de las firmas de banca de inversión líderes en México. Ahí tuvo oportunidad de hacer muchas transacciones de M&A y reestructuras de deuda del país; desde las reestructuras de Satmex y Axtel hasta la compra de Grupo Modelo por parte de AB Inbev. 

En 2013 se fue a estudiar su MBA a Harvard, donde conoció a Daniel Vogel, quien le presentó el entonces muy nuevo mundo de Bitcoin; el whitepaper de Satoshi Nakamoto se había publicado apenas unos años antes. Tiempo después, Daniel se volvería CEO de Bitso y uno de los voceros más prominentes del movimiento crypto en Latinoamérica, además de uno de los socios de Allan en Lvna.  

Cuando Allan decidió dejar el negocio de banca privada y banca de inversión que había fundado junto dos de sus exjefes, Adolfo Ríos y Eugenio Torres, tras graduarse del MBA, se volcó por completo en crypto. Así nació Lvna, de la mano también de Daniel Vogel y Jimmy Cassis, hermano de Allan y CTO del fondo. Actualmente Lvna es el fondo más grande de crypto en México y uno de los principales del sector en Latinoamérica. 

Cuando Allan, Jimmy y Daniel crearon el fondo el ecosistema crypto estaba por enfrentarse a un momento complicado. Bitcoin alcanzó los $19,345.49 dólares el 15 de diciembre de 2017, unos escasos días después de que el equipo lanzara el fondo oficialmente. 

Aquel monto fue el pico más alto que alcanzó cualquier criptomoneda durante ese ciclo; después, siguieron dos años de caída de precios durante un crypto winter intermitente. Tan solo en los 50 días siguientes al pico de Bitcoin, su precio se derrumbó hasta en un 70%, arrastrando hasta abajo la reputación del crypto en la conversación mainstream.

Aunque Lvna es menos optimista en Bitcoin, pues considera que algo como Ethereum va a ser más grande que esta criptomoneda debido a su funcionalidad superior, invertir en esos momentos en aquella industria naciente no parecía la mejor decisión. Y aún así, la firma siguió invirtiendo en proyectos de otras criptomonedas en conjunto con algunos de los fondos más importantes de VC, incluidos Union Square Ventures y a16z. 

Uno de los proyectos más exitosos en los que ha invertido es Avalanche, un blockchain creadoa por Emin Gün Sirer, profesor de la Universidad de Cornell. Su moneda es AVAX y en esencia es similar a ETH, la moneda de Ethereum, pero funciona de manera distinta:, lo que resulta en que los fees de transacción de AVAX son mucho menores, que se puedan procesar muchas más órdenes por segundo y que el blockchain logre confirmar las transacciones mucho más rápido que en Ethereum. En palabras de Allan, Avalanche es un siguiente paso en la evolución de lo que es un general purpose blockchain.

Las lecciones de inversión en crypto de Allan y sus socios en Lvna pueden resumirse en cuatro principales:

  • Tener total convicción en lo que inviertes. Más allá de creer en la tecnología blockchain o una sola criptomoneda de manera singular, Lvna cree en lo que todo el ecosistema crypto puede llegar a significar: una economía abierta y sin fronteras, disponible para todo el mundo sin importar nacionalidad y mediante contratos y códigos verificables. Con este objetivo en mente, el equipo ha sido capaz de sortear los altibajos en los precios de las distintas criptomonedas y en el escepticismo general con el que aún se percibe su tecnología.
  • Contar con un equipo robusto de toma de decisiones. Además de un equipo profundamente conocedor sobre crypto, Lvna cuenta con ingenieros y risk managers que comprenden sobre mercados financieros y redes tecnológicas. De esta manera, cada proyecto de inversión se estudia a conciencia para ver si tiene potencial tecnológico, pero también si tiene sentido a nivel financiero.
  • No invertir impulsados por la región, sino por el potencial global. Aunque es un fondo de inversión mexicano, el principal criterio de inversión de Lvna no es la geografía sino el potencial de la tecnología. Por naturaleza, la tecnología blockchain es descentralizada y, por ende, global; aunque se puede tropicalizar para que funcione para casos de uso específicos en ciertas regiones, su verdadero potencial es que pueda utilizarse como base para todo el mundo. 
  • Invertir en crypto es pensar a largo plazo. Dos cosas clave a considerar para cualquier partícipe de la industria crypto es que está evolucionando muy rápido y tiene el potencial de cambiar la forma en la que vivimos. Al ser blockchain una tecnología compleja que sigue sumando incentivos económicos y reconociendo sus límites, es una industria riesgosa. Crypto está aún en una etapa muy temprana, pero su potencial de crecimiento es muy alto; algo similar a lo que ocurría con el Internet a mediados de los 90. La única forma inteligente de participar en una industria así es haciendo inversiones a largo plazo, con total comprensión de los riesgos que existen, pero dispuestos a estudiar lo más que se pueda para comprender dónde está su potencial –y, por ende, su oportunidad.

 

Desde sus inicios en 2017, el fondo ha retornado más de 10 veces el capital a sus inversionistas, muy por arriba de Bitcoin y siendo uno de los mejores fondos de la industria. He tenido la fortuna de conocer de cerca a Allan y la tesis de inversión de Lvna al ser parte del board of advisors. Se dice fácil hoy viendo todo esto en perspectiva, pero la realidad es muy distinta, pasaron por momentos muy complicados. El fondo llegó a ir más de 50% abajo y aún así tuvieron la templanza y convicción para ser una verdadera historia de éxito.

Cómo diría Charlie Munger: “El gran dinero no está en la compra y venta, sino en la espera”, Allan ha sido paciente, y el mercado lo ha recompensado.

A seguir los consejos y aprendizajes de Allan…