Cómo analizar mis inversiones

Como ya les he platicado en varias ocasiones, soy un fiel creyente de que invertir es algo que todos debemos hacer. Pero aunque el mundo en que vivimos nos permite acercarnos a este tipo de temas con mucha más naturalidad que antes, sigo recibiendo muchas dudas acerca de cómo, cuándo y en qué empezar a invertir. 

Una de las dudas más comunes es en qué fijarse para hacerlo y cómo analizar cuáles son las mejores oportunidades para cada persona. No es ninguna ciencia, pero sí requiere cierto conocimiento sobre el comportamiento de los mercados y de los tipos de inversiones. Por eso, en este artículo te comparto algo de lo que a mí me ha servido. 

Es importante recalcar que nada de lo que comparto debe tomarse al pie de la letra, pues no es asesoría financiera y mi intención solo es contribuir a que más personas inviertan. Por esto me parece importante presentarles mi opinión de la manera más simple y digerible.

Ahora sí. En esta lista voy a abordar cuatro tipos de posibles inversiones: acciones de empresas, bienes raíces, startups y crypto. Mi sugerencia es considerarlas todas, pues aunque tal vez ya te hayas decidido por alguna, siempre es importante diversificar. 

Acciones

Me refiero, por supuesto, a las acciones de las empresas públicas que cotizan en la bolsa. Las compañías emiten y venden acciones para levantar fondos que les permitan operar sus negocios. Quienes compran dichas acciones son dueños proporcionales de la compañía que las emite, dependiendo del total de acciones que existan. Es decir, por ejemplo: si yo compro 10 de las 17,528 millones de acciones que tiene Apple, soy dueño del 0.00005% de la compañía. Pero independientemente del porcentaje de la empresa del cual sea dueño, tengo derechos corporativos que puedo ejercer e inclusive muchas veces dividendos a los cuales soy acreedor. 

Al analizar si debes o no invertir en una acción debes considerar otros factores más importantes, como:

  1. El valor de capitalización de mercado. En inglés se le conoce como ‘market cap’ (por ‘market capitalization’) y se refiere al valor que tiene el total de acciones de la compañía, tanto las que aún le pertenecen, como las que cotizan públicamente. ¿Por qué es importante? Como inversionista, te permite comprender el tamaño de una empresa en relación a otra porque refleja lo que otros inversionistas están dispuestos a pagar por su acción.
  2. La razón por la que inviertes. Tener lealtad a la compañía o sus productos no es razón suficiente para invertir en ella. Recuerda que las decisiones financieras deben tomarse con base en datos y no en emociones.
  3. El tiempo que quieras tener la acción. Una opción de inversión es elegir una empresa sólida, con un market cap mediano o grande, invertir en sus acciones y dejar que en 25 o 30 años hagan lo suyo con el interés compuesto. Otra es especular en el corto plazo con una empresa tal vez menos madura que pueda tener mejores resultados en el corto plazo (aunque tal vez mayor riesgo). Hay que recordar que siempre hay una relación directa entre riesgo y rendimiento. A mayor rendimiento, igualmente hay mayor riesgo. 
  4. Los dividendos o recompras de acciones. Al dividir el dividendo entre el precio de la acción se obtiene el “dividend yield” o la rentabilidad que te generan los dividendos o las mismas recompras de acciones que es un símil de los dividendos ya que a través de estas eliminan acciones en circulación disminuyendo la oferta de las mismas. Este “dividend yield” puede ser comparable a instrumentos de deuda o inclusive puedes verlo como una renta anual o “cap rate” del cual hablaremos en la sección de Bienes Raíces. Es importante tomar esto en cuenta ya que es una buena manera de obtener una rentabilidad deseada y con un nivel de certeza importante dentro de un portafolio. 
  5. Los resultados financieros de la empresa. Probablemente el mejor indicador del rendimiento de una acción son sus resultados financieros que suelen presentarse de manera trimestral. 
  6. Los múltiplos de las empresas. La valuación de la empresa es clave para conocer su valor y su potencial hacia adelante. En este sentido una de las maneras más comunes de hacerlo es a través de sus múltiplos. Estos son indicadores financieros de las empresas en el que se juntan variables que expresan una valuación. Los más comunes son P/U (Precio/Utilidad) VE/EBITDA (Valor de la empresa/EBITDA) y VE/V (Valor de le empresa/Ventas). EStos indicadores te sirven para comparar empresas dentro de un mismo sector y poderlos usar como benchmarks de sus valuaciones relativas.
  7. Los catalizadores. Este es un tema muy relevante sobretodo en el corto plazo, cuando existe una noticia o algún factor que pueda afectar el precio de la acción tanto positiva o negativamente. Como puede ser una potencial adquisición, el ganar una concesión o algún factor que pueda mover de manera importante el precio de la acción. Siempre hay que tomarlo en cuenta. 

Una vez que hayas elegido la acción, debes aprender a observar el mercado. Digamos que, de un día para otro se dispara o disminuye el valor de la acción de una empresa. La lógica dicta que cuando suba, vendas y cuando baje, compres. Pero, ¿el cambio de precio ocurrió porque el sector al que pertenece está teniendo un comportamiento optimista para el futuro, o se debe a alguna irregularidad especulativa en el mercado? (como ocurrió con la acción de GameStop hace unas semanas). Mientras más información tengas al respecto, podrás tomar menos decisiones especulativas y, en consecuencia, con menos riesgo.

Si te interesan las acciones, ya hay plataformas de inversión digitales que dan acceso a este tipo de inversiones como GBMplus.

Bienes raíces

Invertir en bienes raíces es hablar de otro monstruo totalmente distinto. Durante años ha sido uno de los activos más populares porque sus rendimientos son bastante “seguros” y previsibles; sobretodo porque a la gente le da certeza el poder tener activos “tangibles”. Sin embargo, y especialmente debido a cómo está cambiando el mercado inmobiliario, es importante observar lo siguiente:

  1. La ubicación. Especialmente si estás invirtiendo en edificios residenciales u hoteles, mientras más equipamiento urbano -tiendas, hospitales, centros comerciales, restaurantes, transporte público, acceso, etcétera-, más valor tendrá la propiedad. Por supuesto es clave tomar en cuenta el nivel adquisitivo de la población de la zona y el uso de suelo que tendrá tu propiedad (para restaurante o establecimiento, por ejemplo).
  2. La valuación del inmueble. Esto se necesita para determinar el precio de renta o venta que se fijará para la propiedad, si es que estás pensando en adquirirla para remodelarla y venderla, por ejemplo.
  3. El “cap rate” o tasa de capitalización: Es decir, el flujo de dinero que se podría recibir por el concepto de renta de la propiedad. Efectivamente, en el negocio de la Renta Residencial, el valor de adquisición de la propiedad y el flujo de efectivo que éste genera en el tiempo son los elementos principales a analizar.
  4. El mercado inmobiliario. Una vez más, hay que echarle mucho ojo al comportamiento del mercado. ¿La propiedad está en una zona afluente y muy solicitada, o te la están vendiendo como una zona que pronto será la mejor de la ciudad? ¿Hay otros desarrollos inmobiliarios ahí mismo? ¿Tiene buenos accesos viales o los están construyendo? Y, quizás más importante, ¿habrá movimiento en la zona a pesar de la situación económica que está provocando la crisis de salud actual?
  5. El propósito de tu inversión. Considerando que es una inversión con poca liquidez y de mucho compromiso –considerando los préstamos o hipotecas–, debes tener mucha claridad de lo que quieres hacer con ella: habitarla/ocuparla, rentarla, venderla a corto plazo o a largo plazo. 

Si te interesa este mercado, ya hay plataformas de inversión digitales que dan acceso a este tipo de inversiones como Briq.mx en donde yo personalmente invierto en Bienes Raíces. 

Startups

Las startups son un mercado sumamente popular para inversionistas en Estados Unidos y que en México y Latinoamérica están creciendo de manera importante. La clave para invertir en empresas nuevas es tener una mentalidad de crecimiento y potencial en el mediano y largo plazo. En etapas tempranas este tipo de inversiones puede generar retornos estratosféricos de múltiplos de tu inversión inicial. Ojo, que esto va de la mano de un riesgo considerable, ya que más del 90% de las empresas en etapas tempranas suelen fracasar. Por ejemplo Peter Thiel convirtió su inversión inicial en facebook de $500 mil dólares a más de $1,000 millones. Tranquilamente 2,000 veces su dinero. 

Ahora ¿Qué hay que observar para hacerlo bien?

    1. Los números de la empresa. Cuando una empresa está lista para buscar inversionistas, usualmente ya tiene algún tiempo operando. Ver su desempeño financiero y tracción de negocio es clave: cuántos clientes tiene, cómo está su flujo de efectivo, sus cuentas por cobrar, sus deudas, etcétera. De esta manera, como inversionista, es más fácil estimar cuándo y cuántos rendimientos puedes obtener.
    2. El plan de negocio. Como todo plan, no está escrito en piedra pero sí sirve como guía de hacia dónde el dueño de la startup quiere llevar su compañía. El plan de negocio debería incluir las proyecciones financieras, demográficos claros del mercado objetivo, un análisis de los competidores y, sobre todo, una estimación de cuándo la empresa puede comenzar a ser rentable.
    3. El plan de inversión. Saber de qué modo se usará el dinero invertido es clave para determinar tu participación como inversionista en la empresa. ¿Con qué porcentaje de pertenencia estarás invirtiendo? ¿En qué etapa está la compañía? ¿Tu rol como inversionista te brindará dividendos o solo el incremento del valor de las acciones que tienes en ella? 
    4. Si está lista para el mercado. Aún cuando la idea de la startup sea prometedora, el plan de negocios te convence y tienes claridad de tu rol como inversionista, si la etapa en la que se encuentra aún es demasiado temprana o su industria se frenó por las circunstancias económicas actuales, deberías reconsiderar tu participación. 
    5. El equipo de la empresa. Si hay algo que suele ser clave en el éxito de las empresas es la calidad del equipo de socios fundadores y principales directivos. 

Si estás interesado en invertir en startups te recomiendo hacerlo a través de arkangeles.com en donde yo invierto en esta industria que me parece muy interesante. 

Crypto

Dejamos este tipo de inversiones alternativas para el final. Hoy en día, invertir en el mundo crypto está de moda (¡gracias, Elon Musk!), pero insisto en que debes tomar en cuenta varios elementos antes de volcar tu dinero en este sector, independientemente si eliges Bitcoin, Ethereum o cualquier otra crypto, estos son los factores que considero más interesantes. 

  1. La propuesta del proyecto. Actualmente hay más de 5,000 cryptos. Hay de todo y para todos, ya que todas intentan encontrar cómo sacar provecho del auge de esta industria. Hay un gran número de propuestas que están generando tracción y tienen una posibilidad real de uso pero la gran mayoría de estas no tienen razón de existir e inclusive muchas son fraudes hechos y derechos. Pero mientras criptomonedas como el Bitcoin ya están volviéndose mainstream con Tesla y Square invirtiendo parte de sus tesorerías en ella, otras como Ethereum apuestan por facilitar el desarrollo de infraestructuras sólidas detrás de negocios e industrias enteras. Por lo mismo hay que entender la propuesta de valor de cada una y ver su tracción, como se dice en el mundo crypto: DYOR (do your own research, haz tu propio análisis).
  2. Su historial de precio y volatilidad. Al ser una industria tan joven suele haber mucha volatilidad en el mundo crypto, pero hay de incrementos a incrementos. Al ser la más popular, Bitcoin suele empujar otras criptomonedas hacia arriba o hacia abajo. Por eso, se debe considerar en cuántos exchanges opera cada crypto y los factores que suelen afectar el precio de la acción, tanto positiva como negativamente.
  3. La comunidad. Mientras más grande sea la comunidad, más visibilidad tienes de quiénes están desarrollando sobre el protocolo y cuántos lo están usando y hasta por qué. Sin duda alguna, el que grandes nombres del mundo empresarial se estén interesando en Bitcoin le da cierto grado de confianza. Por otro lado, proyectos como Ethereum tienen la comunidad de desarrolladores más importante de la industria por órdenes de magnitud, esto sin duda les genera mucho valor a ambas redes. 
  4. La oferta y demanda. No podíamos olvidar el comportamiento del mercado. Hay que tomar en cuenta cuál es el suministro de la criptomoneda –por ejemplo, hay un máximo de 21 millones de Bitcoins que se van a minar en toda su historia, por lo que su demanda se comporta igual que la del oro. Hay otras que no tienen un límite en el número de tokens que se van a generar. 
  5. El valor de capitalización de cada proyecto y el número total de tokens emitidos y por emitir. Es fundamental conocer más allá del precio el valor total de la red en el presente y el que será en el futuro cuando se liberen todos los tokens que están programados para emitirse. 
  6. Los “pumpamentals”. Este concepto va a sonar un poco extraño, pero está relacionado a los “catalizadores” que hablamos en la sección de las acciones. Viene del término “pump” (que en inglés quiere decir bombear o subir) y significa cuando hay alguna noticia o evento que pueda hacer que cierta moneda pueda subir, como el que la vayan a listar en un exchange grande o que hay una noticia sobre un potencial partnership, etc. Este término me lo enseñó mi gran amigo e inversionista de crypto Allan Cassis (síganlo en twitter para tener insights de crypto)

Como podrás ver, el marcado de crypto se parece mucho al mercado de las acciones ya que tienen muchas características en común, sobretodo la liquidez de los instrumentos de inversión. 

Si quieres invertir en el mundo de crypto te recomiendo hacerlo en bitso.com


Como resumen y conclusión vuelvo a insistir que la mejor decisión financiera que puedes tomar es la más informada. Invertir con lógica y metodología y no con corazonadas es la mejor manera de hacer crecer tu patrimonio. Y siempre, siempre, diversifiquen. 

¡A invertir se ha dicho!

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