El derecho a invertir: la revolución de las inversiones

Muchos perciben la inversión como vanidad, como si fuera un deporte para ricos o algo de lo que se puede prescindir en la vida. Sin embargo, en este ensayo voy a hablar sobre por qué es uno de los temas más importantes para generar la libertad que necesitamos para desarrollarnos de manera individual y colectiva. Además, les voy a contar por qué estoy convencido que es el camino para lograr el bienestar y evolución como sociedad. 

Empecemos por los hechos. Como lo comentamos anteriormente, el dinero tiende a perder valor en el tiempo. Desde 1969, el peso mexicano se ha depreciado medido por su poder adquisitivo en un 99%. Un peso mexicano de entonces equivale a $10,223 pesos actuales. La tasa de inflación promedio anual en ese lapso de tiempo fue de 19.85% Si bien la inflación en México ha sido controlada durante los últimos años y hemos tenido periodos de estabilidad en las décadas recientes, el dinero pierde valor cada día que no está invertido.

La única manera de generar riqueza y libertad financiera es generando ingresos pasivos. El mejor camino para lograrlo, o por lo menos lo más simple si cuentas con un ahorro, es invirtiendo. No hay que darle muchas vueltas: invertir es simplemente poner a trabajar tu dinero. Que el dinero genere más dinero suena bien, así que ¿por qué no lo harías?

La realidad sobre la inversión en México es muy distinta a lo que la lógica indica. Los datos no son nada alentadores: a marzo de 2020 se registraban 400 mil cuentas de inversión en casas de bolsa y 2.5 millones en operadoras de fondos. Aún juntando estas dos cifras, esto no llega a representar ni al 5% de la población adulta del país. Para ponerlo en contexto, en países como Estados Unidos, más del 50% de la población adulta invierte en la bolsa de valores. Diciéndolo de otra manera, el 95% de los mexicanos ven cómo sus ahorros deprecian su valor en el tiempo ya que los tienen inmóviles en una cuenta de banco que no genera rendimientos o, peor aún, los guardan debajo del colchón. 

¿Por qué ocurre esto en México? Vamos a analizar cuáles han sido las principales razones por las que la gente no invierte desde hace varias generaciones. Considero que podemos acotarlas a estos tres factores principales:

  1. Falta de acceso. Históricamente se han pedido montos muy elevados de inversión inicial. Esto ocurría principalmente porque se creía indispensable la existencia de un asesor que armara portafolios de inversión a la medida. Sostener esta estructura de costos era muy caro para las instituciones, razón por lo que se explica el monto mínimo de inversión elevado. De igual manera no había suficientes productos o servicios de calidad que facilitaran el acceso a la inversión.
  2. Productos complejos y difíciles de entender: Uno de los vicios de la industria es que se habla en un argot muy sofisticado, lo cual puede intimidar y alejar a los productos de la gente. 
  3. Cultura financiera: Ha sido la eterna culpable de la poca inclusión financiera que existe en el país de manera particular y en toda la región de Latinoamérica en general.

Si bien la influencia de estos factores ha sido innegable, cada vez hay más opciones accesibles para comenzar a invertir. Por mencionar algunas, existe Cetesdirecto, en donde puedes comprar Cetes desde $100 pesos. También está GBM+, en donde puedes invertir en Cetes, acciones o hasta en estrategias personalizadas de inversión desde $1,000 pesos. Briq te permite invertir en bienes raíces a partir de $10,000 pesos, en ArkAngeles puedes invertir en startups y en Bitso puedes comprar Bitcoins sin monto mínimo. Afortunadamente, el internet ha permitido la creación de propuestas simples y accesibles en los últimos años. 

Pero el mayor problema sigue siendo la percepción sobre estos temas y la falta de conciencia sobre la importancia de invertir. Desde mi punto de vista, el obstáculo principal no es la cultura financiera sino la estructura misma del sistema financiero la que no ha permitido que las inversiones tomen la relevancia que tienen en países desarrollados y que deberían de tener en nuestro país para impulsar el bienestar de todos los mexicanos. 

A continuación, les explico mi opinión al respecto. 

Entendamos el sistema financiero mexicano. Hay 7 principales bancos en el país que tienen más del 90% de los usuarios bancarios y el 85% de la cartera crediticia del país. El modelo de negocio de los bancos es el crédito y vaya que sí es un buen negocio. En México, el ingreso del sector bancario por temas relacionados al crédito fue de más de $50 mil millones de dólares en 2019. 

Quizá pienses ¿qué tiene que ver esto con la inversión? resulta que los bancos para prestar u ofrecer crédito, necesitan captar recursos o dicho de otra manera fondearse. Es aquí donde entran los ahorros que depositamos en los bancos, la gran mayoría de estos depósitos están en cuentas a la vista, que básicamente quiere decir que no generan intereses o que no pagan rendimiento sobre el ahorro. Según la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, para junio de 2020 hay más de 90 millones de cuentas bancarias a “la vista” y estas cuentas valen en conjunto más de $3.9 billones de pesos, que son cerca de $180 mil millones de dólares. Para ponerlo en perspectiva, el monto es similar a las reservas internacionales de México.

Así que, de que hay dinero, hay dinero. El problema es que los bancos lo utilizan para prestar. Ese dinero es el costo de fondeo de los bancos, razón por la cual ellos no tienen ningún incentivo para pagar una tasa de interés atractiva por él. Cada peso que paguen es un peso que ellos dejan de ganar. Así de fácil. 

Si lo vemos del lado de la población, esto se vuelve aún más crítico. Si ese dinero estuviera invertido en Cetes, que es la tasa libre de riesgo, ese monto enorme estaría generando un patrimonio adicional para todos los mexicanos: Casi $200 mil millones de pesos anuales. Son cerca de 2 mil pesos por mexicano al año. Y eso que estamos hablando del instrumento más simple y con menor riesgo del mercado. 

Por cierto, hablando de riesgo y contrario a la percepción general, tener tus ahorros en el banco es mucho más riesgoso que tenerlos invertido. Esto suena raro, ¿verdad?. Aquí les cuento los hechos.

Para empezar, el dinero que tenemos en nuestra cuenta de banco no es realmente nuestro. Está en el balance de la institución bancaria, lo que significa que nosotros prestamos ese dinero al banco para que él sea quien lo preste. Si no me crees, lee las letras chiquitas del contrato que firmaste. 

Suena raro pero la realidad es que el dinero que depositas en el banco no es tuyo. Existen riesgos en la quiebra de los bancos relacionados a tu dinero. No es nada más un riesgo latente, hace poco quebró un banco en México, Banco Famsa, aquí puedes leer más al respecto. Cuidado. 

No así en otras instituciones financieras como pueden ser las casas de bolsa, ya que estas custodian tu dinero, lo cual quiere decir básicamente que es tuyo en todo momento y estas instituciones simplemente lo “resguardan” por ti. Aquí una lista con las casas de bolsa reguladas y autorizadas para operar en México

Se ha vuelto un convencionalismo asociar a las inversiones con el riesgo y a los bancos y al ahorro con la estabilidad. Sin embargo, como lo he expuesto en este ensayo la realidad que cuentan los números y los hechos es muy distinta. Es hora de romper todos los mitos y hacerle justicia al poder que tienen las inversiones en el desarrollo personal del individuo e integral de la sociedad. Los beneficios de las inversiones son exponenciales: de manera individual te ayudan a generar más ingresos que llevan hacia la libertad financiera, la cual a gran escala genera bienestar social.

Ahora, podemos ver el vaso medio lleno o medio vacío. No todo son malas noticias, cada vez hay más acceso gracias a internet ya hay más de 20 millones de cuentas de banca móvil en el país y muchas opciones de inversión digitales desde montos iniciales muy pequeños. 

Los datos son cada vez más alentadores: en los primeros tres meses de este año se sumaron casi 100 mil nuevos inversionistas a la bolsa, la gran mayoría en GBM, que ya representa más de una tercera parte de los inversionistas locales. Bitso publicó recientemente que ya tiene más de un millón de usuarios. Nuevas plataformas de inversión fintech se lanzan todos los meses, y cada vez hay más jóvenes mexicanos ávidos de buscar nuevas opciones de acercarse a sus metas financieras.

También hay comunidades de inversión fuertes en Facebook y Twitter dispuestas a compartir información y conocimiento con todos. En YouTube hay dos comunidades especialmente sólidas dirigidas por jóvenes líderes de opinión, como Eduardo Rosas y Omar Educación Financiera, que constantemente están generando contenido de mucho valor alrededor de finanzas personales e inversiones.

Como verán, cada vez hay más acceso a productos, comunidades, líderes de opinión y servicios de inversión regulados y de calidad que abordan el tema de inclusión y cultura financiera. Todo esto es muy alentador, ya que el cambio tiene que venir de la gente, ese es el único camino, como lo ha sido históricamente con todos los avances que hemos tenido como humanidad. Invertir no es para expertos ni es un privilegio. Invertir es un derecho humano para todos.

Si ya inviertes, te felicito. Si aún no lo haces, te invito a seguir investigando sobre el tema y a analizar distintas opciones de inversión. Es una buena señal que me estés leyendo, pues seguiré hablando de este tema en futuras publicaciones. 

Como miembros de la sociedad somos responsables de promover este movimiento para generar conciencia sobre la importancia de invertir. Si coincides con esta visión, te invito a sumarte para cambiar nuestro contexto. Ya que somos el resultado de nuestras acciones, si podemos generar un cambio en nosotros mismos, imagínense el poder de escalarlo en toda la sociedad: desde nuestras casas, hasta nuestras comunidades, nuestros colaboradores, nuestros amigos, y por qué no, el país entero. Imaginemos cosas chingonas. 

Mexicanos al grito de inversión: empecemos la revolución de las inversiones, ¿Quién se suma?