Por qué invertir en ETFs

Uno de los instrumentos de inversión más exitosos de los últimos años son los ETFs. Para quienes no están acostumbrados al lenguaje financiero, un acrónimo como éste puede parecer intimidante. Pero los ETFs son todo menos eso. Por el contrario: son una de las maneras más accesibles para invertir. En este artículo les contaré por qué. 

Las siglas de ETF significan exchange-traded fund y en español se conocen como fondos de inversión cotizados. Pero, usemos el término ETF. Básicamente son una canasta de activos que puedes comprar o vender en un mercado de valores, y su funcionamiento combina lo mejor de los fondos de inversión y de las acciones individuales.

De los fondos de inversión, tienen las siguientes características:

  • Diversificación. Invierten en múltiples instrumentos al mismo tiempo, lo que significa que también mitigan el riesgo.
  • Son administrados profesionalmente. Es decir, son expertos quienes los manejan; el inversionista puede despreocuparse en este sentido.
  • Tienen una cuota por administración, aunque la de los ETFs suele ser menor. 

Y de las acciones han adoptado las siguientes:

  • Ofrecen flexibilidad. Al cotizar en los mercados de valores, se pueden comprar y vender en el horario continuo de los mercados. Esto es importante porque los fondos de inversión sólo pueden usarse una vez al día, con el precio del cierre. 
  • Liquidez. Debido, precisamente, a la característica anterior.

De todos estas cualidades, la clave es la diversificación, en mi opinión. Los ETFs le permiten al inversionista la capacidad de comprar y vender esa canasta de activos sin tener que comprar todos sus componentes de manera individual. Es decir, con una sola compra ya están accediendo a una canasta sumamente diversificada con hasta 8,000 activos subyacentes. Digamos que un ETF te permite matar muchos pájaros de un tiro.

Para comprender mejor la manera en que funcionan, vayamos por pasos. Primero, un emisor de ETFs considera todos los activos que tiene a su disposición y crea una canasta, asignándole un ticker particular. El más famoso, por cierto, es el SPY, que sigue a todas las compañías del índice de las S&P 500.  Después, los inversionistas pueden adquirir una acción de esa canasta de la misma manera en que adquieren acciones de una compañía. Finalmente, los compradores y vendedores hacen trading con ese ETF durante todo el día en el mercado de valores, al igual que hacen con las acciones. 

Y lo verdaderamente útil de los ETFs es que se ofrecen prácticamente cualquier clase de activos que te imagines: desde alternativos hasta commodities o bonos. Se estima que hay más de 6,000 ETFs en todo el mundo, pero todos ellos pertenecen a alguna categoría. Las tres más populares son las siguientes:

  1. De acciones. Como su nombre lo dice, comprenden acciones de distintas compañías. Pueden no tener nada en común entre ellas, excepto el comportamiento de su acción en el mercado.. 
  2. De sector. Es más popular en EE.UU. donde el propio mercado de valores está dividido de esta manera. Un ETF por sector permite invertir en compañías dentro de cada sector, como el de salud, el financiero o incluso el de energías limpias. 
  3. De commodities. Para quienes quieren invertir en bienes como el oro, el café o el petróleo. 

Algo súper interesante de los ETFs de sector es que pueden llegar a ser tan específicos como tus intereses lo exijan: hay ETFs de biotecnología, bienes raíces o incluso de compañías que tengan compromisos de diversidad en sus juntas de administración.

Ahora bien, los beneficios de los ETFs van más allá de la diversificación:

  • Como ya decía, sus cuotas de administración suelen ser menores que las de un fondo de inversión tradicional. 
  • A diferencia de los fondos que tienen que cobran distinto, los ETFs cobran lo mismo para todo mundo. 
  • Todos los inversionistas, sin importar su tamaño, tienen acceso a los ETFs bajo las mismas condiciones. Esto es particularmente importante para inversionistas pequeños o individuales, aún no institucionalizados.
  • Ofrecen mayor transparencia, pues se conocen exactamente todos los precios en los que se cotizan. 

Como ocurre siempre en el caso de las inversiones, no hay una manera estandarizada de elegir un ETF. Todo depende de los objetivos de inversión, pues sirven tanto para invertir en activos basándote en los índices de mercado, también puedes hacerlo en activos alternativos, como el oro o incluso algunos mercados de valores emergentes. Pero es precisamente por esta flexibilidad que recomiendo invertir en un ETF. Incluso haría la recomendación para los nuevos inversionistas que tienen interés en el mercado pero no saben por dónde empezar. ¿Qué mejor que en una portafolio diversificado?