Lecciones de grandes inversionistas Vol. IV: Howard Marks

Cuando un inversionista habla sobre su filosofía de trabajo, hay que poner atención. Especialmente si dicho inversionista tiene un track record comprobado de buenos retornos, resultados y desempeño a lo largo del tiempo. Tal es el caso de Howard Marks, cuyo nombre tal vez hayas escuchado poco pero cuyo conocimiento de la industria es verdaderamente imperdible.

Howard es originario de Queens, Nueva York –coincidentemente, igual que Ray Dalio– y es cofundador y actual presidente de Oaktree Capital Management. Esta firma tiene su sede en Los Ángeles y es conocida por su enfoque en distressed assets, aquellos relacionados con empresas u organizaciones que atraviesan momentos operativos complicados, adversidades financieras o se han declarado en bancarrota. 

Desde que se creó en 1995, Oaktree ha logrado tener clientes enormes, 67 de los 100 fondos de pensión más grandes de EE.UU. y 15 fondos soberanos a nivel global actualmente. Y sus cifras son impresionantes: Oaktree actualmente maneja $153 mil millones de dólares en activos bajo administración y ha producido retornos a largo plazo de 19% anuales en los últimos años. 

Para comprender la filosofía de inversión de Marks, hay que ver primero la de Oaktree. La firma sustenta sus operaciones en seis pilares, los cuales describiré muy brevemente:

  1. Control de riesgo. En vez de concentrarse en ver cómo obtener ganancias, la firma se enfoca en prevenir pérdidas. Esto explica su eslogan: “Si evitamos a los perdedores, los ganadores se van a hacer cargo de sí mismos”. 
  2. Consistencia. Oaktree prefiere un track record de alto bateo a una mezcla de algunos triunfos brillantes con muchos fracasos rotundos.
  3. La importancia de la ineficiencia del mercado. La firma cree que hay pocos mercados eficientes en donde vale la pena invertir esfuerzo y habilidades, así que en estos es donde invierte. 
  4. Especialización. Al hacer esto, no hay sorpresas ni distracciones y Oaktree puede enfocarse exclusivamente en lograr resultados para sus clientes. 
  5. Análisis desde la base. Oaktree no cree en lograr un buen desempeño mediante predicciones del mercado. Por eso, usa un análisis único que parte desde la base en cada inversión que va a realizar. 
  6. Rechazo al timing del mercado. Debido a que la firma no cree en las habilidades de predicción, rara vez se mueve de posición. Menciona que “puede ser incómodo retener inversiones que van cayendo en precio, pero perderse los retornos por hacer otra cosa es imperdonable.” 

Viendo estos principios se puede delinear la mentalidad particular de Howard como inversionista. Sin duda es bastante más cauteloso y estructurado que el estilo de Chamath Palihapitiya, por ejemplo, pero hay que tomar en cuenta que ambos invierten en distintas clases de activos y que la especialización de Marks atiende a un nicho de inversionistas muy específico. Invertir en deudas de alto rendimiento o empresas en bancarrota no es para cualquiera.

Dicho esto, Howard también es famoso por los memos que publica frecuentemente en el sitio de Oaktree. El propio Warren Buffett es un lector asiduo de estos textos en los que Howard explica a detalle sus estrategias de inversión e insights sobre la economía. 

Recomiendo mucho echarse un clavado a todos estos memos y estar atento a lo que Marks comparte, pues con frecuencia es invitado a dar su opinión en los medios especializados de finanzas. Pero para tomar en cuenta su filosofía financiera de manera muy general, vale la pena observar estas 3 lecciones de inversión:

  • Es esencial no ser emocionales. 

Es algo que Marks repite constantemente, pero ojo: no sugiere ser un zombie respecto a lo que pasa en el mundo, sino saber controlar las emociones –algo que cuesta mucho trabajo. Él cree que todos estamos sujetos a la misma información todo el tiempo, especialmente a la relacionada con mercados financieros, por lo que la mentalidad de rebaño hace que todos actúen del mismo modo. Parece sentido común comprar cuando los precios están bajos y vender cuando están altos. Pero la realidad es muy distinta, por lo general sucede lo opuesto. Lo que determina este impulso es la emoción; es un tema psicológico. Si muchas personas se sienten optimistas y bullish respecto a un activo, muy probablemente ese activo va a estar por encima de su valor. Lo mismo ocurre en el caso opuesto, cuando el pesimismo hace que disminuya el valor. Por eso, Howard cree que es clave aprender a no reaccionar con la misma emoción que todos los demás para así poder realizar las mejores transacciones.

  • Lo que importa no es comprar buenos activos, sino comprarlos bien. 

Dicho de otro modo, la cuestión no es qué compras sino cómo lo compras. No sirve de mucho tener una acción de Amazon si la compraste carísima, porque tu retorno va a ser mucho menor. Por eso, Howard recalca la importancia de encontrar un patrón para averiguar si las cosas están sobrevaloradas, y ese patrón, desde su punto de vista, se deja ver cuando hay demasiado optimismo. Hay tres etapas en el mercado alcista:

    1. Cuando solo unos pocos entienden en dónde puede mejorar
    2.  Cuando la gente acepta que el cambio en el mercado puede ocurrir
    3. Cuanto todos se vuelven optimistas

La clave es siempre identificar en cuál etapa estamos viviendo y cuáles son los sentimientos que impulsan el comportamiento de la gente. 

  • Hay que hacer lo que otros no están haciendo. 

La manera más fácil de hacer mucho dinero llega cuando estás dispuesto a hacer algo que nadie más estaría dispuesto: comprar cuando nadie más está comprando. Siguiendo la misma lógica, la mejor manera de perder dinero es cuando haces lo que todos los demás están haciendo en exceso, porque obviamente hay demasiado optimismo, por lo que los precios están altos. Suena fácil ser tan valiente, pero Howard también enfatiza que hay que ser cautelosos: “La gente no debería querer ser un trader muy activo para hacer dinero. Deberían comprar buenas inversiones a largo plazo y quedarse con ellas. Deberían tener la confianza de quedarse en la misma posición, aún cuando el mercado se ponga complicado. Y además, deberían controlar sus emociones. No creo que nadie debería invertir a la ligera.”

Si quieres saber más sobre los consejos de Howard Marks, además de los memos que ya mencioné, te recomiendo mucho su libro The Most Important Thing: Uncommon Sense for the Thoughtful Investor. Mediante experiencias personales y conocimientos de años de estudio, Marks explica las claves de su filosofía de inversión, las cuales se aplican muy bien a la volatilidad actual que vemos en los mercados. El libro es parte autobiografía y parte manifiesto personal, además de una compilación de sus memos. 

Estas grandes mentes nos han dado el mayor regalo que cualquier ser humano podría dar, exponer sus ideas al mundo. Lo dice Charlie Munger: “Lo mejor que un ser humano puede hacer es ayudar a otro ser humano a saber más”. Los escritos del gran Howard Marks son lectura obligada para cualquiera que quiera estimular el intelecto y más si aspira a ser inversionista. Ahí está la sabiduría, al alcance de todos. No hay excusas.

A nutrir el intelecto, pues.

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