Inclusión financiera y redes sociales

México es uno de los países más comprometidos digitalmente con una tasa de penetración de Internet del 74%. Además, tiene uno de los usos más altos de teléfonos móviles en todo el mundo; sus conexiones móviles equivalen al 91.5% de la población. 

Pero por otro lado, la inclusión financiera no es nada buena. Con un nivel de inclusión financiera del 36.9 %, México se encuentra aproximadamente 20 puntos porcentuales más bajo que otros países con niveles comparables de ingreso per cápita, y está muy por debajo del nivel de países de ingresos medianos bajos como Kenia e India. 

En América Latina, México tiene el peor desempeño en relación con sus ingresos. Solo supera a otros tres países a nivel regional, todos con ingresos per cápita mucho más bajos, como lo demuestra el margen de interés neto (MIN) del país. Con un MIN de 5.6662%, tiene los mismos niveles que países como Camboya y Turquía, quienes recientemente atravesaron turbulencias financieras y económicas. 

La inclusión financiera es esencial para el desarrollo de la humanidad pues el acceso a herramientas financieras promueve el crecimiento, la equidad y genera oportunidades económicas. Entonces, ¿por qué a un país como México le cuesta tanto promoverla? 

Varios factores contribuyen a la baja inclusión financiera en México, desde una cultura y educación financiera deficiente hasta la informalidad laboral y la falta de voluntad y productos disponibles de las instituciones financieras. 

Podríamos decir que esto se debe al elefante en la habitación: la estructura del sistema financiero. Esta estructura está enfocada en el oligopolio de los 7 bancos más grandes del país. Su fortaleza en la distribución e infraestructura ha creado muchas ineficiencias que se reflejan en altos costos para el usuario y grandes ganancias para los bancos. 

La verdad es que el sector bancario no está interesado, o incentivado, por decirlo de otra forma, en atender las necesidades de las personas con menores recursos. El sistema financiero de México necesita fomentar una mayor competencia e innovación para llegar a esos sectores de la población. 

Por otro lado, la forma en que las personas perciben a los bancos también influye en la inclusión financiera. 37% de los adultos mexicanos sin una cuenta bancaria, dicen que la falta de confianza en las instituciones financieras es un factor importante; es interesante también que el mismo porcentaje de personas dice no tener una cuenta porque no la necesita. 

Es claro que la estructura del sistema financiero es el mayor problema que enfrenta la inclusión financiera en México. Sin embargo, la tecnología móvil, las redes sociales y el blockchain, pueden ayudar a cerrar la brecha de la inclusión financiera al otorgar acceso a productos de bajo costo y de  alta calidad.

Con esta digitalización y tecnología, llegan también diferentes formas de acceder tanto a las plataformas, como al contenido financiero; es aquí dónde los influencers y los medios tendrán un gran papel que jugar. 

Después de todo, el propósito de las nuevas tecnologías es democratizar el acceso a herramientas financieras. ¿Qué mejor manera de hacerlo que a través del poder y la influencia de las redes sociales?

A inicios de 2022 se registraron 102.5 millones de usuarios de redes sociales en México, el equivalente al 78.3% de la población, un porcentaje mucho más alto que el de las personas con cuentas bancarias. De ese total, solamente 26.7% usa el internet para hacer trámites bancarios, inversiones o acceder a las apps de sus bancos. Asimismo, solo el 17.7% usan servicios de pagos móviles como Apple Pay y, tan solo el 7% de los usuarios de internet tiene algún tipo de criptomoneda. 

Entre más acerquemos estos productos a la gente, más confianza tendrán en ellos y mayor será su aceptación. La gran adopción que han tenido las redes sociales en México y en el mundo serán esenciales para la revolución financiera que está por venir. Su uso para difundir el conocimiento financiero contribuirá a la difusión de las finanzas personales y su importancia. Pero sobre todo, ayudará a las personas a alcanzar la libertad financiera.

Los videos educativos se han popularizado en diferentes redes sociales ya que suelen ser novedosos, atractivos y cortos. Por lo que termite al usuario prestar atención sin dificultad y retener la información. Muchos jóvenes están aprovechando las redes sociales para buscar contenido educativo de temas que suelen se complejos de entender y que no se enseñan las aulas de escuelas tradicionales como pueden ser la finanzas.

Un ejemplo puede ser el creador de contenido Luis Mi Negocios con más 8 millones de seguidores en diferentes plataformas ha logrado enseñar conceptos de finanzas personales, bursátiles, de negocios y emprendimiento de manera sencilla con videos de menos de un minuto.

A medida que las finanzas personales se vuelven más importantes en todos los aspectos de la vida de las personas, los educadores financieros van teniendo un rol cada vez más grande en la disminución de la desigualdad financiera, y el espacio que existe entre los consumidores y los proveedores de productos financieros. 

Las redes sociales permiten justamente eso. En ellas, las personas tienen acceso a contenido sobre finanzas personales con información útil y fácil de digerir. Además el constante cambio y digitalización de la industria financiera requieren de la confianza de los consumidores para su adopción y a través de intermediarios, como influencers, se puede construir esa confianza en el mercado. 

Esto también pondrá a prueba la capacidad de la estructura financiera tradicional de adaptarse a una nueva cultura financiera descentralizada.

Fuentes:

https://tradingeconomics.com/mexico/bank-net-interest-margin-percent-wb-data.html 

https://academicworks.cuny.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1109&context=bb_etds 

https://www.cgdev.org/publication/puzzle-financial-inclusion-mexico-closeable-gap 

https://datareportal.com/reports/digital-2022-mexico