La verdad detrás del dinero

“¿Qué es el dinero?” Parecería absurdo hacernos esta pregunta ya que el dinero es algo que conocemos de toda la vida y con lo que convivimos diariamente. Sin embargo, pocas veces nos ponemos a reflexionar sobre la verdad detrás de este concepto.

Empecemos por entender su historia. El dinero es una invención humana que se volvió indispensable una vez que surgió la agricultura cerca del año 10,000 a.C. Previamente, cuando los humanos éramos nómadas estábamos acostumbrados a ser multitask, haciendo todas las labores nosotros mismos: cazar, recolectar, criar, sobrevivir. 

Pero con el invento de la agricultura, que es quizás la tecnología más revolucionaria en toda la historia de la humanidad, nuestra especie comenzó a especializarse en ciertas labores. Desde ese momento, los seres humanos fuimos capaces de repartir colectivamente todas las actividades que necesitamos para sobrevivir en vez de hacerlas todas de forma individual. 

Con esto nació la necesidad de intercambiar bienes. Los granos comenzaron a utilizarse como elementos de “trueque”. Fue este mecanismo de intercambio lo que permitió el inicio de una aceleración en el desarrollo de la humanidad moderna, gracias a la productividad que generó la especialización de labores. 

Con el paso del tiempo, el trueque fue quedando obsoleto y la tecnología del dinero tuvo que evolucionar en algo que, de manera universal, pudiera crear una “unidad de valor” o “unidad contable”, capaz de reconocer la asimetría entre el valor de los bienes que se estaban intercambiando.

Cerca del año 2500 a.C., en Mesopotamia y en otras culturas dominantes de la época, incluyendo la egipcia, se comenzaron a utilizar metales preciosos como medios de intercambio. Fue entonces cuando se estableció su uso como medio de pago e incluso el concepto del dinero se concretó en la sociedad civil mediante códigos legales antiguos, como el famoso Código de Hammurabi de 1760 aC.

Babilonia y Mesopotamia fueron las primeras civilizaciones en establecer una economía basada en el comercio-mercancía a gran escala. A su vez, se establecieron muchas leyes y contratos sociales para proteger la propiedad privada y las prácticas comerciales que le dieran orden y cauce a un modelo que sigue vigente hoy en día. 

Las primeras monedas acuñadas con carácter oficial surgen en Lidia (hoy Turquía) cerca del año 600 a.C. Después, las monedas proliferaron rápidamente en todos los países entonces desarrollados del mundo y fueron adoptadas como estándares de comercio global.

El papel moneda se fue haciendo popular a lo largo del siglo XVIII, pero seguía siendo dinero crediticio que se emitía para respaldar los depósitos de oro o plata. Cuando surgió el dinero fiduciario, solía ser una medida de urgencia para tiempos de guerra, como los famosos greenback americanos. 

A finales del siglo XIX, se creó el patrón oro a nivel internacional. En él, todas las monedas podían intercambiarse por oro y el valor del dinero estaba fijado por la paridad de la moneda con este metal. Este sistema es respaldado por la escasez del oro. Hay muchas corrientes de pensamiento económicas, principalmente la de los llamados economistas austriacos que en la actualidad siguen argumentando que ésta es la mejor forma de dinero.

Pero durante la Primera Guerra Mundial, casi todos los gobiernos suspendieron la convertibilidad de sus monedas al oro debido a la necesidad de financiar la guerra que estaban cursando. Esto hizo que fuera imposible mantener la paridad con el oro. 

El Reino Unido fue el primer país en abandonar el estándar de oro en 1931. La paridad con el metal precioso se perdió por completo en 1971, cuando Estados Unidos dejó atrás el acuerdo de Bretton Woods. Desde ese momento el dinero dejó de ser fiduciario (dinero con respaldo, es decir, el que representa un valor atesorado -en este caso oro- por el Gobierno que lo imprime) y pasó a ser dinero fiat (dinero sin respaldo tangible, que tan solo tiene un valor atribuido por convenio).

Aquí quiero tomarme una pausa para explicarles al personaje más relevante de la historia monetaria moderna. El dinero fiat. El término fiat, viene del latín “fiat”, que significa “hágase” o “que así sea”. Tiene ese nombre porque existe por decreto, por orden de la autoridad que gobierna. No se puede cambiar por oro y no tiene un respaldo.

A partir de ese momento en la historia, entramos a una era en donde el dinero es un contrato social basado únicamente en la percepción del valor que existe detrás de un gobierno o un país. Es una “ficción” o creencia social y se establece puramente por dinámicas de mercado: oferta y demanda. 

A partir de entonces, el valor del dólar, medido por su poder adquisitivo, ha caído más de 84%, mientras que el valor del oro medido en dólares, ha incrementado casi 50 veces en el mismo periodo. Estos datos dejan claro que el dinero fiat no es muy buen resguardo de valor. (En caso de que tengas tus ahorros en dinero fiat sin invertir, te recomiendo buscar opciones ya que tu dinero todos los años vale menos, ¿acaso has escuchado hablar sobre la “inflación”?)

Otro dato curioso es que desde que Richard Nixon, rompió la paridad del oro con el dólar hace casi 50 años, la deuda de Estados Unidos ha incrementado de $1.7 millones de millones de dólares, a más de $72 millones de millones, esto quiere decir que ha aumentado en más de 42 veces el tamaño de su deuda

Con este contexto muy general, podemos entender cuáles son las razones de existir y las características principales del dinero, así como también identificar y deconstruir los mitos y realidades que existen a su alrededor. Por ejemplo, contrario a lo que se piensa, el dinero no está respaldado por algún otro bien; ni oro, ni petróleo, ni infraestructura, ni dólares (en el caso de las reservas internacionales de los países). El dinero tiene ya casi medio siglo sin tener ningún respaldo. 

Lo que sí se ha mantenido constante a través del tiempo son las siguientes funciones que tiene el dinero:

  • Resguardo de valor
  • Unidad contable
  • Medio de intercambio

Con esto dicho, es claro que algunas formas de dinero son mejores para ciertas funciones y peores para otras. Y sobretodo nos ayuda a entender que podemos tener diferentes tipos de dinero para distintos usos que queramos darle al mismo. El concepto del dinero es mucho más amplio de lo que solemos considerar. El dinero no es un concepto único, no es dinero, singular, sino dineros, plural. Estos distintos tipos de dinero pueden convivir y no son mutuamente excluyentes. 

Tal vez, lo más funcional para intercambiar bienes y servicios por el momento, sean las monedas fiat como el dólar, el euro o el peso, pero por todo lo mencionado en este ensayo, seguramente no será la mejor opción para resguardar valor. Ahí podría haber otras opciones como el oro o el bitcoin (que de cierta forma es el oro moderno o digital) que han probado ser mejores preservando el valor a través del tiempo. Aquí podrás encontrar un artículo con un análisis detallado entre las virtudes y deficiencias de los distintos tipos de dinero. 

Lo que me queda claro es que el dinero no es más que un convencionalismo, una creencia popular que tenemos en común sobre un concepto que nos ha permitido especializarnos para dividir las labores que han generado el acelerado desarrollo de la humanidad. Pero también vale la pena reconocer su lado efímero, es decir, aquello que hoy consideramos “dinero” no necesariamente tendrá ese estatus en el futuro. 

Comprendiendo su verdadera historia, de manera inevitable me surge una pregunta: ¿Cuál será el dinero del futuro? No pretendo tener la respuesta exacta, pero lo que sí sé, es que no será el concepto con el que actualmente vivimos. 

Lo cual me lleva a otra pregunta, ¿acaso tenemos el mejor “dinero” para seguirnos desarrollando como humanidad? 

Cambiar de respuesta es evolución, cambiar de pregunta es revolución. 

A cuestionarse.