Mis propias finanzas – Un sueño con propósito

Hace un par de años mi gran amigo Pablo Sánchez Serrano, me platicó que había invertido en la empresa de educación financiera de uno de sus grandes colegas de la maestría, Juan Pablo Zuluaga. Desde entonces me despertó intriga este proyecto y empecé a seguirles la pista, ya que yo mismo había vivido en carne propia las carencias de cultura y educación financiera de la región. Juan Pablo fundó esta empresa junto con su esposa, Carolina Pineda

Desde la sala de su casa, con la cámara de su celular y un pizarrón, comenzaron Caro y Juanpa con este sueño, que en su momento parecía una simple ilusión. A veces las cosas necesitan ser creídas par ser vistas, y en el caso de Caro y Juanpa, esa fue la clave del éxito.

Ellos vivieron los estragos de la falta de conocimiento financiero en sus propias vidas. Luego de cumplir su sueño de casarse y ser aceptados en dos de las mejores universidades de Estados Unidos: MIT y Babson, se endeudaron y tuvieron que acceder inclusive al financiamiento a través de tarjetas de crédito para pagar rentas.

Al terminar la maestría, Caro consiguió un buen trabajo en Falabella, lo que le permitió solventar las deudas, pero Juanpa, siempre soñador e intrépido, decidió emprender. Lo cual apretó nuevamente las finanzas de la casa. La vida los premió con su primer hijo, Jero, con lo cual se complicó el tema financiero aún más. Vinieron luego Lolo y Alejo, para completar su gran familia.

Fue a través de su experiencia personal y de la obligación de ser muy disciplinados en sus finanzas, que comenzaron a estudiar y aprender sobre el tema de finanzas personales e inversiones. Caro, una ingeniera con grandes dotes intelectuales, generaba los ingresos de la casa y fungía como la CFO familiar. Juanpa, un voraz lector y estudioso, buscaba todas las fuentes posibles de información para absorber el conocimiento que tanto necesitaba la familia.

A través del aprendizaje y la disciplina, pudieron salir de sus deudas y emprendimientos hacia la libertad financiera, y fue donde decidieron compartir este regalo con el mundo. Se prometieron que iban a llevar la educación financiera a todos los rincones del mundo para evitar que millones de personas volvieran a pasar por la situación que tanto los marcó. Fue a principios de 2020 que se animaron a comenzar con esta travesía, justo en el borde de la pandemia, ahí nació Mis propias finanzas (MPF).

 La suerte es hija de sus tiempos, la pandemia y el encierro de la gente, aunado a la necesidad de la gente de tener ingresos adicionales y buscar reducir gastos ante la realidad económica, les ayudó a pasar de ser una vitamina a ser una aspirina, ya que se convirtieron en una necesidad real para la gente. Comenzaron con su pizarra y conocimiento a compartir en redes sociales y llegaron los primeros estudiantes de sus cursos.

Con ello pudieron convencer a Pablo, quién es el cerebro detrás de grandes “info productores” como Oso Trava y Niños de Ahora, de aportar su gran mente estratégica y también financiamiento para crecer. Comenzaron a llegar los primeros colaboradores, todos ellos aplicando directo en las redes sociales después de haber sido estudiantes de los cursos, ya que compartían la necesidad de tomar mejores decisiones financieras y también la misión de ayudar a la gente a lograr su libertad.

Siguieron creciendo y logrando atraer muchos más alumnos, crearon nuevos programas y comunidades. Su alcance en redes sociales llega a los millones, pero su sueño es aún más grande.

Fue entonces que me buscaron, a través de Pablo, hace unos meses para platicarme la idea de unirme a su misión y ayudarlos a lanzar en México. Yo estaba en medio de mi sabático y a punto de tomar un viaje a la India. Para ser honesto, aunque ya he tenido la oportunidad de escribir mi blog y lanzar un podcast, el tema de las redes sociales y ser “influencer” me causaba un poco de vergüenza.

Regresando de mi viaje y más conectado con mi esencia tuve la oportunidad de conocer más a Caro y a Juanpa, y ahí fue imposible decirles que no. Decidimos tomar acción, terminar mi sabático y poner manos a la obra. Comenzamos a planear el contenido y la estrategia del programa, a reclutar mentores y aliados que nos ayudaran a generar más valor a la comunidad. 

Vino el equipo a México a grabar el contenido y conocer a los nuevos mentores como Oso Trava, María Ariza, Luis Barrios, Abraham Cobos y a muchas instituciones que comparten esta misión de educar y democratizar los servicios financieros como GBM, BIVA, Bitso, Vanguard, en un viaje muy intenso, pero espectacular. Tuve el honor de conocer a los primeros integrantes del equipo en persona. A Lili, Dani, Bodnar y por supuesto a Juanpa, con quien he formado una gran amistad.  

Luego tocó el turno de ir a Colombia, y ahí fue donde MPF se ganó mi corazón. Primero al conocer a profundidad los valores y principios de Caro y Juanpa. Por fin pude conocer a Caro en persona, a sus pequeños hijos, a los padres y hermanos de Juanpa, a los amigos de la familia. Al observar la relación y cariño que tienen entre ellos, me doy cuenta que MPF es más que una empresa, es una familia, y que los valores de Caro y Juanpa han permeado hacia la empresa y colaboradores.

Pero eso sólo fue el principio, luego me tocó conocer al brillante y humano grupo de individuos que colabora en MPF: Nico, Alejo, Valen, Santi, Juanito, Sofi, Diego, Lore, Pablito, Sarita, además de los ya mencionados Lili, Dani y Bodnar. Me tocó conocer las grandes historias detrás de cada uno de ellos, historias inspiradoras que compartían algo en común: la misión de ayudar a las personas a tener una mejor vida a través de las finanzas.

Una historia que se me quedó marcada fue la de Santi, quien trabajaba en uno de los grandes bancos de Colombia. Santi había tenido un buen desempeño en sus funciones y aspiraba a una promoción como “product manager”. Antes de la promoción, Santi había hablado con el responsable para decirle que solo tomaba la promoción si trabajaba en un producto que fuera bueno para la gente. Su gerente le dio la palabra y lo promovieron, solo que para su sorpresa lo asignaron a un producto bancario que le permitía al banco cobrar más por sacar dinero de cajeros con tarjetas de crédito y que estaba enfocado en los estratos socioeconómicos más bajos en Colombia. Al recibir esta noticia Santi decidió renunciar ese mismo día, sin tener un “plan B”. Fue entonces que buscó a Caro y Juanpa para unirse a MPF. Luego de ver un ensayo que Santi había compartido explicando su motivación para entrar a la empresa, y aún sin tener un puesto específico para él, decidieron contratarlo.

Santi es un gran ejemplo, pero todas las personas que colaboran en MPF comparten esa misma esencia y aunque vengan de contextos distintos, siendo abogadas, administradores, psicólogas, comunicadores, todos son grandes seres humanos. Profesionales que al entrar a MPF se han transformado en “mil usos”, se han reinventado y están jugando roles y funciones que no conocían antes de entrar.

En el transcurso de estos días en Colombia, también quedé profundamente fascinado con el país, con su cultura, su música y por supuesto su gente. Qué grande Colombia.

Lanzamos un reto para que la gente de todo Latinoamérica pudiera tener 3 días intensivos en los que hablamos de psicología del dinero, fundamentos de inversión, acciones, bienes raíces, criptomonedas y venture capital. Seis horas muy intensas de contenido a las cuáles de apuntaron 40 mil personas y tuvimos en vivo a más de 25 mil. Una experiencia increíble y de alto impacto.

Pero eso no fue todo, la verdadera transformación se da al tomar acción. Para lo cual creamos el programa De cero a inversionista Élite. A este programa aplicaron más de 9 mil personas y esperamos que cerca de mil puedan unirse, y a través de 3 meses intensivos de cursos, mentorías, comunidades y oportunidades de inversión, tomen el control de sus finanzas y caminen hacia la libertad financiera.

 Pero repito, lo que hace especial a MPF no son estos números, es su cultura, es la calidad de su gente, son sus valores, es su misión. Esto apenas es el principio y en el tiempo veremos cómo MPF lleva la educación financiera a cada rincón de este mundo.

Esta experiencia me ayudó a recordar lo que disfruto de la vida profesional. Participar y contribuir a proyectos de alto impacto, que tengan el potencial de mejorar la vida de mil millones de personas. Pero sobre todo, la alegría de colaborar con personas a las que admiro, disfruto y estimo, eso no tiene precio.

También me recordaron con mucha nostalgia de cuándo empecé mi aventura empresarial en GBM y empezamos a crear productos y servicios financieros para democratizar las inversiones. La intensidad y la comunión de un grupo de personas que coinciden en valores y comparten una misión. La alegría de disfrutar y aprender de tus colegas. La estima y la diversión de disfrutar cada momento. A eso se le llama cultura y es lo que hace especial a las empresas. No la pierdan equipo, van a llegar muy lejos.

A veces las cosas tienen que ser creídas para ser vistas. Queridos Caro, Juanpa, Pablo y equipo MPF ¡sigan soñando en grande!